-ORIGENES

Tiedra tiene su origen en una ciudad Vaccea, posteriormente romanizada e identificada como Amallóbriga. En los yacimientos arqueológicos de La Ermita se ve la superposición de materiales de la Segunda Edad de Hierro y de la época romana.

En el siglo XI es ya una importante población como lo demuestra el hecho de que un pago junto al núcleo de población en 1060 se denominaba "mercato". El primigenio castillo de Tiedra no se levantó sobre las ruinas romanas, sino unos centenares de metros más hacia el interior del páramo, defendiendo el paso natural desde Tierra de Campos hacia el Campo de Toro. Este traslado hizo que Fernando II de León cambie también el emplazamiento del caserío, entonces en la Ermita, hacia el actual junto al castillo. Tiedra se convierte en villa real hacia 1171, durante la última división de León y Castilla.

Alfonso IX entrega la villa en arras de Berenguela. Sancho IV la donará a los álvarez de Asturias. En el siglo XIII se produce un importante crecimiento como villa cabeza de su alfoz, tanto debido a los privilegios reales (en 1257 Alfonso X mandaba que ningún merino entrase en Tiedra, ni en su término, ni se les demandase servicio alguno por tal motivo) como por la concentración de población procedente de aldeas y lugares cercanos que en muchos casos llegaron a desaparecer. En este tiempo la villa y el castillo estaban en poder de los Téllez de Meneses.

Las tropas de Pedro I conquistaron el lugar mediado el siglo XIV. Su hermano Enrique II lo donará a la familia Alburquerque. Álvaro de Luna lo recibirá de Juan II, que, en 1430, utiliza el castillo para encarcelar, entre otros, al obispo de Palencia y al conde de Haro. Tras la batalla de Olmedo, Pedro Girón, Maestre de Calatrava, se hará con la propiedad, permaneciendo definitivamente en la Casa de Osuna hasta el siglo XIX.Castillo desde San Pedro

-EL ESPACIO

El plano de Tiedra está condicionado por su papel defensivo subordinado al castillo y a su forma. El cerro sobre el que se asienta la fortaleza tuvo una primitiva cerca de repoblación en cuyo extremo suroeste se levantó después una torre exenta del castillo. Esta cerca primitiva tenía en su interior el templo de Santa María del Castillo.

El rápido crecimiento de la población originó la aparición de otra cerca, de forma ovalada, con un trazado de calles totalmente irregular y una organización del espacio entorno a tres parroquias: san Miguel y San Pedro -en el borde meridional- y san Salvador, extramuros. Las torres de los templos fueron un elemento defensivo fundamental en la muralla.